Peregrino de las estrellas

martes, 17 de octubre de 2006

Llevaba varias noches soñando con su madre. Su rostro siempre aparecía risueño. Se acercaba suavemente y depositaba un beso en su frente y él se sentía protegido. Notaba el calor que trasmitía su cuerpo y, mecido por el arrullo de su voz, dormía y soñaba.
A veces, el sueño sufría pequeñas variaciones. Se veía a sí mismo corriendo por un parque. Podía observar todo como si fuera un espectador lejano. Miraba al niño que había sido alguna vez como trepaba por el tobogán, como corría alocado hacía el columpio y, una vez encaramado, llamaba a su madre para que le balanceara.
- ¡Mama, mamaaaaa! Quiero que me des muy fuerte. Quiero subir muy alto.
Veía a su madre sonreír, y como sujetaba el columpio y empujaba. Primero lentamente, luego, ante los requerimientos del niño que fue él, más rápido.
En su sueño, el parque siempre aparecía vacío. No había otros niños correteando. El parque era un lugar único, un lugar donde sólo estaban su madre y él. Por eso, algunas veces, cuando su columpio ya volaba alto, su madre se sentaba en el columpio de al lado y comenzaba a columpiarse. Entonces, él, el niño que una vez fue él, la miraba. Arriba, abajo, arriba, abajo, una y otra vez. No importaba que su columpio fuera perdiendo fuerza. Sólo quería mirarla.
Le encantaba ver su pelo como volaba por la fuerza del viento. La miraba como cerraba los ojos y, poco a poco, se iba convirtiendo en niña.
Su madre, ¿por qué últimamente soñaba tanto con su madre? Recordaba el tacto de su pelo, el aroma de su ropa. Recordaba su risa, la caricia de sus manos sobre su cabeza. Recordaba las tardes sentados en torno a una vieja mesa camilla, repasando las lecciones. Ella paciente, mientras que él definía los trazos de las letras.
No sabía por qué su padre nunca aparecía en sus sueños. Intentaba recordarle pero su imagen se difuminaba en un borrón. En algún momento llegó a pensar que quizá odiaba a su padre. Pero no, no tenía ningún motivo para odiar a su padre.
Haciendo un auténtico esfuerzo, recordaba que su padre había desaparecido cuando él todavía era un niño. Un estúpido accidente de trabajo se lo llevó para siempre.
Si se concentraba, si reunía las fuerzas necesarias para concentrarse, veía al niño que había sido alguna vez agarrado de la mano de su madre. Serio, formal. Luchando contra las lagrimas que querían brotar de sus ojos. Lagrimas que nacían de ver la tristeza en el rostro de su madre. La veía vestida de negro, los ojos hundidos de tanto llorar, el rostro pálido. Notaba como su mano se agarraba con fuerza a la del niño. A veces, apretaba con tanta fuerza que el niño no sabía si las lagrimas eran por su madre o por el dolor de aquel apretón.
Después de aquel día, todo cambió. Su madre ya no reía. Sus ojos le escrutaban sin verle. Su boca emitía palabras que él no entendía. La comida se enfriaba en el plato sin que su madre probara bocado.
Un día se despertó con el corazón latiendo desbocado. Llamó a su madre.
- ¡Mama, mamaaaaa! Ven, tengo miedo.
Pero no hubo respuesta. Volvió a gritar una y otra vez. Cada vez más fuerte. Encogía su cuerpo en la cama, cobijándose bajo las mantas. No quería levantarse, no quería correr hasta la habitación de su madre, pero lo hizo.
Ella estaba tumbada en la cama, con la mirada perdida en el techo. Cuando notó su presencia su cabezo giró lentamente, buscándole con la mirada. Él, veía al niño que había sido alguna vez como corría hasta su madre, como la abrazaba llorando.
- ¡Mama, mamaaaaa! Tengo miedo.
- Mi niño, mi precioso niño.
No habló más. Ni una palabra más.
Durante días, meses, incluso años, esa frase se repetía una y otra vez en su cabeza "Mi niño, mi precioso niño".
Cuando tuvo edad suficiente se escapó del orfanato. Aprendió a luchar contra esa frase tantas veces repetida en su cabeza. Primero fue el alcohol. Bebía una copa tras otra hasta que dejaba de escuchar aquella voz. Después, cuando el alcohol no hizo efecto, comenzó a consumir drogas. Cada vez más fuertes.
Ahora, cuando introducía la aguja en su vena, cuando la droga se mezclaba con su sangre, la voz desaparecía, y en su lugar surgía su madre. En el parque. Un parque que sólo era para ellos.
Se veía de nuevo. Veía al niño que había sido alguna vez como se encaramaba al columpio. Volvía a escuchar su voz.
- ¡Mama, mamaaaaa! Quiero que me des muy fuerte. Quiero subir muy alto.
Veía a su madre sonreír, con su melena suelta y agitada por el viento. Sujetaba el columpio y empujaba.
Cuando el efecto de la droga comenzaba a diluirse, se oía gritar.
- ¡Mama, mamaaaaa! No te vayas. Tengo miedo mama.
Hoy, su madre ha frenado el columpio. Le ha acariciado la cabeza y, con una voz que apenas es un susurro, le ha dicho.
- Ya no me iré mi niño. Mi precioso niño. Ya estaremos juntos para siempre.

COMENTARIOS

miércoles, 18 de octubre de 2006

Por churra103 @ 0:58


Me has emocionado muchisimo.
Vengo desde MALAHACHE.

Un post precioso. Encantada de conocerte.

Saludos

miércoles, 18 de octubre de 2006

Por Darrell_Standing @ 2:04


Gracias Churra. Espero que te sigan gustando los escritos, aunque en caso contrario, también confío en que me lo digas para intentar mejorar.
Un beso
Darrell Standing

miércoles, 18 de octubre de 2006

Por Scheherazade @ 13:53


Duro precio el que tubo que pagar...

Me ha gustado mucho

miércoles, 18 de octubre de 2006

Por Invitado @ 22:01


BuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaLlorando
BuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaLlorando
BuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaLlorando

Me he emocionao muchisisisisismo. Estoy llorando desde las 11 de la mañana que lo leí.
Sin embargo, cuando iba pensando, iba yo pensando (en voz baja, que no estoy tarao): (¿se habrá vuelto mariconcete el Peregrino?).
Y mi otro yo me decía ((por si acaso no les des nunca la espalda, que ya se sabe que las tentaciones surgen por donde la espalda pierde su bello nombre)).Angelito
Un saludo a los demás, sobre todo a las chicas, jijijiji.Fumador

Scheherezade, corazón, ¿el "tubo" era de duralex o de otra marca comercial? Muchas risas

miércoles, 18 de octubre de 2006

Por Sr. Nadie @ 22:02


Craso error, las prisas son malas consejeras. El anterior invitado era yo, jajajajajaja.

miércoles, 18 de octubre de 2006

Por Sr. Nadie @ 22:04


Oye, Pereg., que este es el tercero. Joder, vas a tener que subirme la paga, jajajajajaja.

jueves, 19 de octubre de 2006

Por Viajera @ 1:47


Señor nadie pues a mi me ha emocionado. Peregrino he llegado aqui por casualidad peroa hora voy a leer mas articulos, me parece que escribes bastante bien

jueves, 19 de octubre de 2006

Por Scheherazade @ 7:59


Sonrojado