Peregrino de las estrellas

miércoles, 11 de octubre de 2006

Parecía imposible. Parecía que en la sociedad que vivimos, inmersa en continuos cambios, siempre nos quedarían cosas inmutables. Reconozco que debí comenzar a sospechar cuando escuché por primera vez decir a un chaval "Mis mamas mañana me llevarán al cine".
Bueno, no soy un carca y estoy dispuesto a admitir los cambios en el concepto de familia.
Ha cambiado la estructura de las familias, los gustos musicales, las ideologías, hoy proliferan los tatuajes como si los cuerpos fueran folios para dibujar, la gente se agujerea diversas partes del cuerpo y se cuelga cualquier tipo de quincalla. Admito que los chavales vayan enchufados a diversos aparatos de música estridente, que las relaciones personales se realicen mediante tecnologías que impidan el contacto físico. Puedo entender que haya gente que disfrute con prácticas sexuales realizadas con un ordenador de por medio.
Todos estos cambios los asumo y me esfuerzo por entenderlos. Pero ya lo último, lo que jamás hubiera llegado a suponer que pudiera llegar a suceder ha sucedido: la Iglesia Católica ha cerrado el LIMBO. Sí, imagino que os habréis quedado tan estupefactos como yo. La Comisión Teológica del Vaticano ha echado el cierre al Limbo.
Lo confieso, soy ateo, y claro os preguntaréis qué leches hace un ateo diciendo que está alucinado por el cierre del limbo. Bueno, soy ateo pero el limbo era una de las tradiciones católicas que más gracia me hacía.
Me explico. Imaginaros el cielo. El cielo, en el hipotético caso de existir, tiene que ser un sitio tremendamente aburrido. Todos con alitas, de nube en nube. Todos amables, simpáticos, cariñosos. Ninguna discusión, ningún grito. ¿Habrá fútbol en el cielo? Espero que no, imaginad que coñazo todos del mismo equipo. El equipo ganador afectado por haber ganado, el perdedor dando ánimos al que ha ganado. Ni una sola falta. Hasta me imagino al portero retirándose amablemente para que el delantero contrario meta gol y no se apene. Vamos que lo que os digo, un auténtico coñazo.
Ahora imaginaros el infierno. Todo el día sudando, el cuerpo pringoso. Rodeado de gente chunga por todas partes. Acojonado a la hora de dar un paseo porque a la vuelta de cualquier caldera te sale un atracador. Reconozco que me atraía la idea de estar rodeado de tías buenas, ya me veía compartiendo caldera con todas las actrices del cine porno, y ya se sabe, las calderas son estrechas y el roce hace el cariño. Pero claro, luego pensando de nuevo en el calorazo que debe hacer allí, no debe apetecer nada pegarte un buen restregón.
La cuestión es que al final, el único sitio de verdad entretenido debía ser el limbo. Un sitio donde han ido todos los no bautizados.
¡Menuda cantidad de gente anterior a la imposición del bautismo debe haber en aquel sitio! Lo mismo liga uno con una patricia romana, que tiene una charla cultural con Platón. Y ahora, de un plumazo, el Vaticano cierra el chiringuito. Y digo yo ¿Qué va a pasar con toda esa gente que estaba tan cómoda? ¿Se podría catalogar esto como una expropiación forzosa? ¿Les realojarán a todos en el cielo o en el infierno? ¿Tendrán posibilidad de elegir el destino los afectados o vendrá todo dispuesto desde el negociado de realojos celestial? ¿En breve seremos testigos de manifestación de los ocupantes del limbo contra el cierre? Y en caso de que hubiera manifestaciones ¿Volverán a cortar el centro de Madrid?

COMENTARIOS

miércoles, 11 de octubre de 2006

Por Sr. Nadie @ 12:51


Querido Peregrino. Ya puestos a hacer preguntas sin respuesta. Si el limbo no forma parte de la doctrina oficial de la iglesia católica, ¿cómo puede desaparecer algo que no existe?. Me parece Peregrino, que andas un poco desactualizado o falto de información, ya que si la memoria no me falla, la susodicha iglesia católica desmintió el año pasado (2005) la existencia del limbo. Por lo tanto, los niños que morían sin ser bautizados iban directamente al cielo.
Bueno, pues después de todo el rollo que he soltado (para tocarle un poco las narices al amigo Peregrino), lo que yo quiero decir es que a mi me gusta el Purgatorio, que es más chupi güay, donde nos juntaremos los pecadores sin pecado mortal a jugar unas manitas de cartas y a echar unas risas. ¿Hace un mus, colegui?. Envido a la grande, chicas paso, pares si, órdago en juego (31, tres reyes y un pito, y soy mano).

Sr. Nadie

miércoles, 11 de octubre de 2006

Por Darrell_Standing @ 22:36


Estimado amigo señor Nadie. En primer lugar he de darle las gracias por el comentario. Aunque tiene usted razón en cuanto a que el tema del limbo no es muy nuevo, de hecho con Juan Pablo II, allá por 1992, se comenzó a debatir sobre su existencia, no ha sido hasta este més cuando se ha tomado la determinación de cerrarlo definitivamente. Sería algo así como un lugar donde sólo irían funcionarios con categorias a extinguir.
Por otra parte, estoy de acuerdo con usted que el Purgatorio debe ser un sitio divertido, aunque creo que también tiene colgado el letrero de "liquidación por cierre". En confianza y sin que salga de aquí, juraría que están pensando cerrar el cielo y el infierno, y hay rumores que es por una cierta especulación inmobiliaria, ya sabe, son unos terrenos con unas vistas muy atractivas.
Un saludo
Darrell Standing

miércoles, 11 de octubre de 2006

Por Scheherazade @ 23:10


Aishhh...niños, después de las que os dais en los comentarios cualquiera dice algo....

jueves, 12 de octubre de 2006

Por darrell_standig @ 1:44


Sherezade, todo es con mucho cariño. Al menos eso espero Demonio