Peregrino de las estrellas

sábado, 23 de septiembre de 2006

Hoy me apetece contaros una serie de reflexiones que he hecho durante el tiempo de espera en la consulta del médico.
Esta mañana he ido al médico porque llevo varios días con molestias en la garganta. Mientras esperaba que me tocara pasar al despacho del galeno, he estado observando a la gente que acudía a la consulta. Cerca de mí había un par de señoras que hablaban de, a ver si os lo podéis imaginar... ¡efectivamente enfermedades! Y más concretamente de personas que padecían enfermedades terminales.
La verdad es que era todo un espectáculo escucharlas. Que si fulanito, el pobrecillo, se había muerto de repente, que si menganito, había ido al médico por un dolor y en tres meses se había muerto. Ya podéis suponer que era una conversación de lo más entretenida, y encima en un ambiente de ambulatorio. Finalmente, y afortunadamente, llamaron a las señoras y terminó la conversación.
La cuestión es que después de que se fueran me quedé yo un rato reflexionando sobre la reacción que tiene que tener un sujeto al que le diagnostican una enfermedad terminal. Pero no sólo me detuve en su reacción. Estuve un rato pensando en la de su entorno próximo.
¿Os habéis dado cuenta de lo estúpido que puede llegar a ser el comportamiento que rodea a los enfermos terminales? La cosa empieza ya en la consulta del médico. Es gracioso el tema, el sujeto en cuestión va a la consulta completamente acojonado. El buen hombre tenía un dolor en cualquier sitio que se nos ocurra y ahora va a la consulta a que le digan los resultados.
En cuanto se entra en la consulta uno ya se da cuenta que la cosa no va bien. El médico pone la cara más seria posible. Educado hasta decir basta, te manda sentar, y lo primero que te suelta es "Mire tengo que decirle que hemos encontrado algo que no nos esperábamos". ¡Joder! es evidente que cuando alguien te suelta algo así el acojone se ve hasta en la foto del carnet de identidad. Ahora es cuando le toca soltar la memez correspondiente al enfermo "¿Es algo malo doctor?" ¡Coño! evidentemente muy bueno no puede ser, sólo tienes que mirar la cara del doctor, pero si ni siquiera es capaz de mirarte directamente a los ojos. Si te fijaras bien verías, el médico todo serio, todo tu historial, sí, ese que normalmente siempre se pierde, extendido en la mesa, te dicen que han encontrado algo inesperado, y no se te ocurre otra gilipollez que preguntar si es malo.
Aquí el médico suele colocar muy digno las manos sobre la mesa, con la variante de que si lleva gafas se las quita con mucho cuidado, digo yo que será para no verte bien la cara. Bien, pues ya con las manos colocaditas empieza a hablar "Bueno, todavía hay que hacer unas cuantas pruebas más, pero hemos visto una mancha que no nos gusta y querríamos analizarla para sacar las conclusiones definitivas...". Llegado este punto tú ya no estas acojonado, estás completamente cagado de miedo. "¿Una mancha? ¿Y qué puede ser doctor?" El café que te cayó el otro día no te jode. A ver, si a cualquiera de vosotros le dicen que a un fulano le han visto una mancha sospechosa en el hígado o en el pulmón pongamos por caso ¿qué pensáis? Bueno, pues si os lo dicen a vosotros seguro que creéis que es un defecto del aparato de rayos o del escáner. Al final el sujeto sale de la consulta y el médico le ha dicho más o menos que le quedan unos meses de vida, pero que no se agobie que igual en ese tiempo encuentran una solución, que hay que ser optimista. Y digo yo, si en dos mil años de historia no se ha encontrado una solución ¿se va a encontrar en tres meses?.
Aquí empieza el calvario del sujeto, el tío va con su depresión a cuestas, pero todavía no han empezado los demás a dar por saco. Esto lo digo porque aunque el tipo pretenda que nadie se entere de lo que le pasa, es como si llevara un luminoso. No han pasado ni cinco minutos de haber abandonado la consulta y ya todo el barrio sabe que le queda menos que a un pastel en la puerta de un colegio.
¿Y cómo nos comportamos con el individuo? Parece que el mero hecho de que vaya a cascar lo ha transmutado en el ser más virtuoso del universo. Entre los conocidos se extiende la frase esa de "que mala suerte, con lo majo que es", y eso lo dice uno con el que no te hablabas desde hacía lo menos dos años. También está la variante del "con lo joven que es", eso lo suelta el mismo que no hace ni tres días cuando se cruzó contigo te dijo "tío a ver si te cuidas más que estás muy avejentado". Todas las tías buenas que no te hicieron ni puñetero caso hasta una semana antes, ahora te dicen "ya sabes, si necesitas algo lo que quieras, pídemelo", y tú, que continuas siendo un auténtico memo, no se te ocurre soltar eso de "coño, pues ahora que lo dices un buen polvo no me vendría nada mal", leches al fin y al cabo sólo te quedan unos meses.
¿Y qué me decís de todos los que te recomiendan que te cuides? ¡Anda que esos también! ¿Para qué leches quiere cuidarse uno que se va al hoyo en unos meses? Digo yo que si realmente apreciamos a esa persona tendríamos que decir "pues a disfrutar como un loco de lo que te queda tío", oye pues eso no te lo dice ni dios. Con lo bien que estaría que te soltaran "anda mira el lado bueno, ahora te ahorrarás una pasta en condones, como te la suda pillar un sida", o bien eso de "como mola ya no volverás pagar ni una sola letra del coche, que se joda la financiera".
Bueno yo por si acaso prometo que si a algún conocido mío le diagnostican una enfermedad terminal, no me comportaré como un genuino idiota e intentaré hacer lo más agradable posible las horas que le queden.
Por cierto, el médico me ha recomendado que beba mucho agua para mi principio de faringitis.
Un saludo

COMENTARIOS

domingo, 24 de septiembre de 2006

Por Loca_por_la_musica @ 22:32


Muy buenas reflexiones.
¿Te has preguntado alguna vez que harías tu en esa situación?
¿que sería lo primero que harias?

lunes, 25 de septiembre de 2006

Por Darrell_Standing @ 11:57


No, la verdad es que no tengo nada claro que es lo que haría. Probablemente, si yo fuera el diagnosticado, no sólo preguntaría si el aparato que ha visto la mancha funciona bien, sino que exigiría un certificado de garantía (no sólo del aparato, también de la película, comprobación del título del técnico en radiodiagnóstico, del radiologo, y si me apuras hasta del personal no especializado.
Si el diagnosticado es un conocido, bueno en ese caso siempre dependerá de como me caiga ese conocido.
Un saludo
Darrell Standing