Peregrino de las estrellas

martes, 19 de septiembre de 2006

Hoy cuando he abierto la fontanería mi buen Rufo me ha preguntado por el domingo, es que sabe que los domingos son unos días completamente contradictorios para mí, por un lado reconozco que me gustan pero por otro...
Se supone que el domingo es un día hecho para descansar, debe de ser el día que se usará exclusivamente para no hacer prácticamente nada; pues bien, es siempre en domingo cuando a la Jesusa se le antoja que salgamos al campo. Y digo yo ¿pero por qué no puede elegir el sábado? Es un día en el que hay menos tráfico, es un día en el que cuando llegas a casa siempre encuentras sitio para aparcar y encima, te queda el domingo para recuperarte.
Como imagino ya habéis deducido que cuando a la Jesusa se le mete algo en la cabeza, no hay forma de hacerla cambiar de opinión. Además, la condenada sabe como convencer, y sino decirme a mí, cuando se te presenta una hembra de bandera, con un pantaloncito corto (que estoy convencido es un par de tallas menos) y un top de esos que enseñan la tripita, todo ello aderezado con una sonrisa radiante ¿Qué mortal en su sano juicio se niega a acompañarla hasta el fin del mundo si se tercia?. Pues nada, como bien habéis supuesto, este mortal decidió coger las llaves del coche y enfilar el camino hacia la sierra madrileña.
Para todos aquellos que tienen la "suerte" de no conocer la sierra madrileña, baste decir que es un lugar donde todos los consumidores de humo y demás sustancias tóxicas que se generan en la capital del reino, elegimos como destino para el fin de semana, con lo cual, evidentemente formamos el mismo pitote de tráfico que cualquier día de diario en la Gran Vía, solo que con la diferencia de que a los lados vemos pinos y alguna vaca que otra.
Bueno, pues después de hora y media para recorrer cincuenta kilómetros, encontramos al fin un lugar que parecía idóneo para nosotros. Os explico, media docena de árboles, más o menos raquíticos, entre unos cuantos hierbajos, todo ello salpicado por un montón de piedras. Pero claro, ante las evidentes muestras de interés de la Jesusa al ver el sitio, no queda más remedio que orillarte en la cuneta y transportar todos los bultos que ella consideró como imprescindibles para una buena comida campestre. Léase: nevera con bebidas, cesta de mimbre con cosas varias, mantel, mesa, sillas de camping... vamos que tienes que hacer más de un viaje para que al fin se de por satisfecha. Eso teniendo suerte, que también pudiera suceder que cuando has transportado todo y estás deseando sentarte con una cervecita, ella levanta la cabeza, mira alrededor y exclama: "¡Mira, si allí ahí un sitio mucho mejor!" Reconozco que alguna vez que otra me salía algún improperio, pero visto que no sirven para nada al final he decidido callar, y mansamente acarrear los trastos al nuevo destino.
Pues como os decía, al final teníamos asentados nuestros reales entre aquellos árboles, cuando comenzó el suplicio. Como todos sabéis la llegada de humanos a una zona campestre, afecta directamente a toda la fauna y flora de nuestro alrededor; esto se traduce en que el campo se llena de bichos, bicharracos y bichejos de aspecto variado, que deciden que el mejor sitio donde ellos pueden pasar un domingo es sobre nuestra cara, piernas, brazos y demás partes de nuestra anatomía, a la vez que se entretienen picoteando aquí y allá con el consiguiente baile tonto por nuestra parte.
Os parecerá increíble, pero a la Jesusa no la pica ni un puñetero bicho, todos deciden que mi sangre es mucho más apetitosa. Reconozco que la primera media hora aguanto estoicamente, pero pasado ese tiempo voy poniéndome de una mala leche...
El caso es que al final te has comido un trozo de tortilla frío, junto a un filete ruso que hace honor a su lugar de origen, te terminas bebiendo las cervezas medio tibias, porque claro siempre falta hielo para la nevera. Luego, después de comer, te entra el soporcillo, pues nada al duro suelo, y cuando vas cogiendo la postura, los bicharracos se pasean una y otra vez por tu cuerpo serrano (nunca mejor dicho). Entretanto, el sol que tiene la costumbre de no quedarse quieto, decide ir moviéndose y cuando menos te lo esperas, en lugar de estar cómodamente a la sombra, te está pegando el sol de pleno en toda la cara, que oye parece cuestión de mala leche, pero siempre comienza pegando en la cara. Al final decides levantarte y se chafo la siesta.
Claro si la siesta se ha echado a perder piensas: "Bueno, estamos la Jesusa y yo solos, en medio del campo..." y pones los ojillos esos de "ven aquí cordera"; comienzas a juguetear y es entonces cuando un balón, que no sabes de donde leches ha salido, te pega en cualquier parte del cuerpo, claro, tras el balón los niños, niños chillones e impertinentes que han decidido que tus árbolitos son los postes perfectos para su portería.
Al final, cuando miras el reloj y ves que son las seis de la tarde dices "Vamos a ir recogiendo, a ver si tenemos suerte y nos libramos del atasco". Otra tontería, porque al igual que tú, todo el mundo ha pensado librarse del atasco saliendo a las seis de la tarde. Eso sí, si otro día decides salir a las ocho parece que están todos atentos a tu coche, a las ocho que salen los jodios.
Carretera, atasco, y cuando ya están dando las ocho y media llegas por fin a casa, baja los bultos, sube como un burro los tres pisos que en casa de la Jesusa no hay ascensor; eso sin contar con la hora y cuarto que te has tirado buscando aparcamiento, que cuando he dicho como un burro es porque has acarreado desde tres manzanas de distancia los bultos.
En fin, que cuando llegas a tu casa son las diez y media, estás completamente doblado, y has tenido que sonreír a la Jesusa cuando dijo aquello de "Que bien lo hemos pasado, ¿verdad?".
Cuando le he contado todo esto a mi buen Rufo, con lo digno que es, lo único que ha hecho ha sido, primero mirarme fijamente, y luego bajar la cabeza al comedero y comenzar a pelar unas cuantas pipas, ¿habrá querido decir algo con eso?, la verdad es que mira que lleva mal Rufo los lunes...

COMENTARIOS

martes, 19 de septiembre de 2006

Por chica romantica @ 2:09


No seas cutre y llevate a Jesusa un fin de semana a un lugar romantico, veras como te lo agradece y lo de cordera funcionara