Imagino que todos estáis de acuerdo conmigo en que las ciencias avanzan que es una barbaridad. Diariamente, surgen nuevas cosas encaminadas a facilitarnos la vida, y claro, todas estas novedades van naciendo gracias a las distintas investigaciones.
La investigación, que bonita palabra. ¿Quién no ha soñado alguna vez con ser un gran investigador y descubrir algo trascendental para la humanidad? Imaginaros por un momento a vosotros mismos caminando por una mullida alfombra para recoger el Premio Nóbel de... lo que sea, no nos engañemos, aquí lo importa es que cuando te dan un Nóbel, siempre es por algo MUY IMPORTANTE.
La cuestión es que, en muchas ocasiones, se hacen investigaciones cuya relevancia es al menos cuestionable.
Tranquilos, tranquilos, ya voy al grano. Toda esta parrafada anterior, viene a propósito de un artículo aparecido en la prensa esta mañana. El titular era el siguiente:
"Riesgo de cáncer por demasiado sexo oral.- Un estudio realizado por el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) apunta a que el sexo oral frecuente aumenta el riesgo de contraer cáncer de amígdalas".
¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? La verdad es que a mí me ha dejado con cara de pasmao, y eso por varias cuestiones. Para situarnos, el Instituto Karolinska es la Universidad europea más avanzada en estudios médicos, incluso un comité de ese centro, es el elegido para entregar el Premio Nóbel de Medicina. Dicho esto, no nos podemos tomar a la ligera una información de ese calibre
La primera cosa que me ha venido a la cabeza ha sido preguntarme qué método habrán utilizado para llegar a ese resultado. Pensarlo un momento. Todo estudio científico lleva implícito un método para la aportación de datos. Normalmente se suele hacer una encuesta a los pacientes para obtener las referencias que nos ayudan en una posterior estadística.
Bien, me gustaría que hicierais un ejercicio imaginativo conmigo. Suponer por un segundo que estamos en el instituto de marras. Suponer también que sois miembros del equipo de investigación. Y ahora imaginaros durante un momento, sentados en vuestra consulta médica. Entra un paciente al que se le ha diagnosticado un cáncer. El médico en cuestión, en este caso tú, comienza con una batería de preguntas: Antecedentes familiares, enfermedades contraídas durante la vida del paciente, lugar de trabajo y posibles riesgos que conlleva...
La mujer, o el hombre, que un cáncer de amígdalas no hace distinción ente sexos, está asustado. Está en una consulta de oncología y, aunque todavía no le hayan dicho exactamente lo que tiene, eso da mucho respeto.
Ahora, el doctor o doctora, lee atentamente el cuestionario que tiene delante. Carraspea. Se mueve inquieto en el sillón. Y sin levantar la vista del papel, pregunta: "¿Le gusta practicar sexo oral?" Lo normal es que el paciente no de crédito a lo que ha oído, y ante un perplejo ¿cómo dice? El médico no tiene más remedio que repetir la pregunta.
Supongo que ningún paciente verá como normal ese tipo de cuestiones. Ahora es cuando el médico debe justificar la pregunta. "No se preocupe, esto es totalmente confidencial..." y cosas por el estilo.
Sigamos suponiendo (que ya es mucho suponer) que el paciente llega a entender que es una pregunta sin importancia. Una respuesta que puede ser lógica es algo así como "Bueno, lo normal..." Ahora toca la siguiente pregunta: ¿Cuántas veces suele practicarlo?
Quizá es que los suecos sean muy liberales en este tipo de cuestiones, pero me imagino yo a un médico de un hospital español preguntado eso y, o bien está aguantándose el descojone, o bien está completamente cortado.
Ahora sigamos un poco más adelante con el ejercicio imaginativo. Supongamos que el paciente ha ido acompañado de su pareja. Ahora toca cuantificar la práctica del sexo oral. Casi puedo estar viendo a una paciente diciendo: "Bueno... yo creo que... no sé... apunte que lo normal..." y el marido mirando con cara de decir "¿Lo normal? Pero si tengo que convencerte para que te amorres al pilón...".
Claro, llegado a este punto, no hay ser humano que aguante el interrogatorio. Lo lógico es que el paciente pregunte, con cierta indignación, a donde quiere ir a parar con esas preguntas. Aquí el médico debe explicar que están haciendo un estudio que relaciona directamente la práctica de sexo oral "en demasía" con el cáncer de amígdalas.
Una vez explicado esto se pueden dar varias situaciones:
1º- Que el acompañante, mirando hacia su pareja, diga "Tranquila, tú no tienes cáncer de amígdalas".
2º- Que la paciente mire hacia su pareja y diga "Desde hoy te la vas a chupar tú solito".
Por nada del mundo me pondría yo en el pellejo de ese investigador. En momentos como este es cuando más valoro ser fontanero, aunque en ocasiones, cuando a uno le toca desatrancar algún cuarto de baño, se encuentra cada cosa tirada por el retrete, que las señoras cambian la tonalidad de su piel hacia el rojo berbellón...
jueves, 14 de septiembre de 2006
Por bellre @ 23:48
Que sabes de Sofia? Ya ha encontrado a otro? Que mona la chica.

La buena de Sofía ya está recogida. Le dije que había ido a comprobar como andábamos de frenos, y ella como es buena chica lo entendió perfectamente.
Un saludo
Darrell Standing
viernes, 15 de septiembre de 2006
Por Heavymetalero @ 1:37
viernes, 15 de septiembre de 2006
Por Invitado @ 14:27
Me parece muy bien la increible conclusión de que el sexo oral femenino produce cáncer de amígdalas (vaya cuadrilla de gilipollas también estos suecos) pero ellos mismos o tú debíais haber hecho alguna referencia a las evidentes consecuencias del sexo oral masculino, que para eso no hay que hacer grandes estudios. Comenzando por la halitosis y acabando en... bueno dejémoslo así.
Una colleja para quien haya dado dinero a esos memos para hacer este estudio.

A mi me las quitaron de pequeña...aishhh
lunes, 18 de septiembre de 2006
Por Sr. Nadie @ 13:52
Querido Peregrino, tengo una curiosidad: ¿eres propenso al cáncer de amigdalas?.
Si es cierta la investigación del instituto nosecuantosinska, no me importaría pillar esa enfermedad por ese motivo. Es como morir durante el coito, que placer, chiquillo. Me lo pido.
Besitos, guapetón
Sr. Nadie
P.D. Para los pocos leidos, decirles que el coito es lo mismo que follar, para que no se lien y no tengan que buscar el diccionario.
Mi querido amigo señor Nadie, en mi caso, al igual que a nuestra amiga Sherezade, me extirparon las amigdalas ya hace tiempo, con lo cual no corro el riesgo de contraer un cáncer.
Por otra parte, estoy de acuerdo con usted que morir durante un coito es una forma bastante interesante de morir, sin embargo, yo casi prefiero quedarme en disfrutar con ello y no morir en el intento.
Un saludo
Darrell Standing