Sé que en muchas ocasiones me han tachado de incomprensivo. También sé que puedo llegar a ser un egoísta, prepotente e incluso soberbio. Pero en muchos de mis fracasos en las relaciones con las mujeres, no siempre he sido yo el culpable.
Cuando conocí a Sofía me pareció una mujer simpática, agradable. Incluso en algunos aspectos me pareció una mujer atractiva. No de una belleza especialmente deslumbrante, pero sí con cierto encanto. Tenía un algo. Quizá su forma de mirarme cuando hablaba, tan pendiente de lo que decía, o quizá sus comentarios, a los que yo calificaba como cargados de una tierna ingenuidad.
Días más tarde me animé a proponerla que nos tomáramos un café solos, lejos de la compañía de sus amigas y mis amigos. A aquel le siguieron otros. Nuestros mutuos amigos hacían algunos comentarios cuando poníamos excusas para salir con ellos. Incluso Manuel, mi mejor amigo, soltaba frases del tipo "¡Vaya con la parejita!" cuando nos veía ir juntos hasta la cafetería donde nos reuníamos todo el grupo.
La verdad es que me sentía cómodo con ella. Probablemente, y en eso doy la razón a mi amigo Manuel, la causa era que mi carácter egocéntrico no me dejaba ver más allá de mí mismo.
Finalmente llegó el verano. Decidimos que lo mejor sería pasar las vacaciones juntos. Un viaje romántico recorriendo el norte de la Península. Bellos paisajes y playas solitarias se me antojaban como un marco incomparable para un verano perfecto.
Cuando llegamos a Asturias tuve la genial ocurrencia de hacer un recorrido por el Románico, pensando que sería una buena idea mezclar romanticismo con cultura. Reconozco que debí de comenzar a sospechar algo cuando me dijo que el mejor románico estaba en Teruel, y que ella lo había visitado con sus padres cuando era joven. Supongo que si a cualquiera de vosotros os hubieran dicho algo así, lo primero que habríais pensado era que, aunque la tradición dice que Teruel no existe, vuestros conocimientos artísticos tenían una gran laguna en el románico turolense, que, aunque al igual que en el caso de Teruel, también existe, no es que tenga una fama superior al que se da en la franja norte española.
Animado por ampliar mis conocimientos, no tuve mejor idea que preguntarle cuales eran los monumentos que tanto le habían llamado la atención. Ella, con una sonrisa cándida me contestó "¡Tonto! Pues el monumento donde están enterrados los amantes de Teruel. Desde luego es el edificio más romántico que conozco".
Lo cierto es que pensé que me había gastado una broma y yo, con toda mi agudeza, había sido incapaz de verla. Pensé: menudo juego de palabras ha hecho la niña, "románico" y "romántico". También es cierto que podía haberme dado cuenta cuando ante mi risa, ella no sólo no la secundó, sino que me miró con cara perpleja.
Tampoco tuvo una trascendencia especial que, cuando la guía turística preguntó en nuestra visita a Covadonga, quién fue el primer rey que inició la reconquista a los moros, y ante el silencio sepulcral, me atreví a responder "Don Pelayo", ella me mirara con ojos llenos de orgullo y me susurrara "¡Qué listo es mi chico!".
La cosa realmente comenzó a tomar visos más serios cuando volvíamos hacia Madrid. Regresábamos por la carretera de La Coruña, y tuve la ocurrencia de desviarme hacia el pueblo de Tres Cantos. Le comenté a Sofía que mirase en el mapa por si había alguna carretera que me permitiera desviarme. Al rato de contemplar el plano asiente, diciendo que existe una carretera que va hacia Colmenar Viejo, pasando por Cuenca, y que llega hasta Tres Cantos. Sí, dijo pasando por Cuenca. Al principio, al igual que supongo os habrá pasado a vosotros, pensé que le había escuchado mal, pero ante mi comentario de "¿Estás segura que pasamos por Cuenca?", y su respuesta de "Claro, a ver si te crees que soy tonta, que aquí lo pone claramente". Decidí callarme, pensando que era objeto de otra broma parecida a la del "románico".
Al rato, la observaba mirar nerviosa todos los carteles con los que nos cruzábamos, volviendo una y otra vez la vista al plano. Ante su creciente nerviosismo, decidí parar en la cuneta. Ella, cargada de razones me dijo "Mira, aquí lo pone muy claro. Colmenar Viejo, Cuenca, Tres cantos. Lo que pasa es que no veo ningún cartel en la carretera que señale la jodida Cuenca"
Os juro que casi me da un ataque. En grandes letras se podía leer: Colmenar Viejo y Tres Cantos, y en el centro, con otro tipo de letra distinto y en otro tamaño CUENCA... ALTA DEL MANZANARES. Lo confieso, la risa no me dejaba volver a coger el coche. Creo que si llegan a pasar por allí los guardias civiles me hacen la prueba del alcohol.
Probablemente debí aprovechar que se bajó del coche enfadada para salir de allí pitando. Pero bueno, ya se sabe, el hombre es débil y ella me pareció muy cándida. La cosa más o menos se mantuvo muy bien en los días siguientes. Sin embargo, todavía me quedaban más cosas para sorprenderme.
En Madrid, una ciudad que ella no conocía, la lleve a visitar los sitios más emblemáticos. Después de visitar el Palacio Real decidí dar un corto paseo hasta la iglesia de San Francisco el Grande, para ello pasamos por el Viaducto. Al ver que había grandes planchas de cristal me preguntó para que eran. Yo le conté que desde allí solían suicidarse algunos desesperados, y que el ayuntamiento, en un intento de controlar aquello, decidió poner aquellas planchas para evitar que la gente saltara.
Nunca pensé que aquel sencillo comentario pudiera quedarse arraigado en la mente de mi querida Sofía. Días más tarde, cuando abandonábamos la capital, y circulando por la carretera, vimos uno de esos paneles que ha instalado la Dirección General de Tráfico, en lo puentes que cruzan las autovías, donde se podía leer "57 muertos en el mismo puente el año pasado". Unos kilómetros más adelante, nos encontramos con otro puente y un panel igual con la misma leyenda.
Sofía se volvió hacia mí y con una expresión candorosa me dijo "¿Qué pasa en Madrid, que todo el mundo se tira desde los puentes?" No podía creérmelo. Pensaba que en el panel se hacía referencia a gente que se había suicidado desde los puentes. Con ironía no pude dejar de contestar. "Sí la verdad es que aquí somos muy organizados. Si té fijas, verás que cuando se llega a 57 pasamos al puente siguiente..."
Cuando paramos en una gasolinera a repostar, y aprovechando que tuvo que ir al lavabo, salí de allí corriendo... Aunque ahora que lo pienso, igual todavía sigue esperando, que le dije que si cuando saliera no estaba no se preocupara, que había ido a ver si con la gasolina que me habían puesto teníamos suficiente para llegar hasta la costa...
miércoles, 13 de septiembre de 2006
Por Sr. Nadie @ 21:33
Jua, jua, jua, jua, jua

No se ria señor Nadie, que hay ocasiones en las que la realidad supera a la ficción.
Un saludo
Darrell Standing
jueves, 14 de septiembre de 2006
Por Esnofru @ 0:34
jueves, 14 de septiembre de 2006
Por Esnofru @ 0:43
Además, para que te enteres, en Covadonga el tema de interés es la boda de Bustamante, no los rollos del tal Pelayo, que en mala hora no le dieron de leches los moros.
Esta Sofía es una mina, dime dónde la encuentro, en qué gasolinera la dejaste, cacho desaprensivo!
Ah! y te veo muy limitado en geografía, ya te mandaré el mapamundi de Cuenca.


jueves, 14 de septiembre de 2006
Por Heavymetalero @ 1:06
Yo también quiero saber donde esta la gasolinera donde la abandonaste tio. Estoy pensando en darle una vueltecita en mi moto, que esa tia es perfecta para un viajecito hasta cuenca. Menudas "cosas" colgantes le iba a enseñar yo

jueves, 14 de septiembre de 2006
Por Sofia @ 11:03
Darrell, estoy tirada en la carretera de La Coruña. Stop. Cuando te vea te voy a partir la cara, guarro. Stop. Eres un hijo de .... stop.
Sofía

jueves, 14 de septiembre de 2006
Por Invitado @ 11:07
Oye, pues a mi lo que no me gusta es que la deje abandonada en la gasolinera, yo creo que ella le quiere mucho, le admira y seguro que le hace reir. Me gustaria que acabara en boda. Tu crees que el la queria lo suficiente? Yo creo que Sofia tiene un gran potencial. Ya encontrará otro.
jueves, 14 de septiembre de 2006
Por Invitado @ 12:31
Como que de una belleza no especialmente deslumbrante...pues yo creo que es guapísima. A ti no te lo parece?