Buenas noches. Parece que el destino se confabulado contra mí para que no os pueda contar nada de mis increíbles vacaciones. Juro que hoy estaba dispuesto. Estaba deseando llegar a casa para ponerme a escribir sobre mis vacaciones. Pero el destino... ¿Creéis en el destino? ¿No? Pues os juro que existe y ahora lo veréis.
Hoy decidí no comprar el periódico. En el ipod me negué a poner ninguna emisora de radio, sólo llevaba música. Durante todo el tiempo llevé puestas las gafas de sol para no fijar mi atención en nadie. En serio, aunque no me creáis, pensaba no dejarme influir por nada y centrar mi atención en contaros cosas sobre mis vacaciones. Pero claro, eso es imposible cuando el destino está dispuesto a impedírtelo.
Me explicaré. La cuestión era que andaba yo concentrado en mis cosas, cuando de repente, justo en el asiento de al lado, una señora deja abierto un periódico de esos gratuitos. Lo dejó desparramado frente a mis narices. Un gesto mecánico me llevó a tomarlo entre mis manos, con la única idea de plegarlo y dejarlo para cualquier persona que llegara. Bien, pues estaba cerrándolo cuando sin proponérmelo mi vista se fija en un titular: "La vida con dos penes" ¿Os lo podéis creer?. Una pequeña columna donde destacaba en negrita ese titular. Era imposible evitar su lectura. La curiosidad fue más fuerte que yo y comencé a leer.
La historia trataba sobre un "hombre de negocios", así era calificado ese individuo, que por lo visto disponía de dos penes. Sí, habéis leído perfectamente. Tenía dos penes. Y lo peor, o lo mejor de todo, depende del punto de vista, era que los dos eran perfectamente funcionales. Vamos, que podía pasar de una pistola a otra indistintamente.
No me negaréis que cuando uno lee esto piensa que ese caso tiene que ser un paso adelante en la escala evolutiva. Imaginaros la cantidad de fantasías sexuales satisfechas. Bien, pues si el tener dos penes ya es asombroso, el sujeto propietario de esas herramientas, había ingresado en un hospital de Nueva Delhi con la intención de hacerse amputar uno de ellos.
Pensando sobre el asunto, y después de leer que el sujeto lo único que quería era una vida "normal y casarse" (Dios da pañuelos a quien no tiene mocos), llegué a la conclusión que igual el tipo se tenía que gastar una pasta gansa en condones, y lo mismo sólo pretendía cortarse uno de los dos por una cuestión meramente ahorrativa. Otra cosa que tampoco pude dejar de pensar era que ¿cuál de los dos se cortaría? ¿el más grande? ¿el más pequeño? ¿el amputado lo guardaría como recuerdo disecándolo para dar otro entretenimiento a su pareja? Verdaderamente que compleja es la especie humana.
Por cierto, mañana por la mañana me volveré a la playa que tengo mono de sol y arena. Un saludo y os volveré a ver el lunes.
Mas de una tia estaria encantada con un maromo con dos rabos
Muy bueno tio. De donde sacas esas noticias????
Acerca de...
Unos lo llaman soñar despierto, otros "pajas mentales". Yo prefiero considerarlo como un peregrinaje por las estrellas, aunque reconozco que en ocasiones es un peregrinaje muy errabundo, pero es lo que tiene peregrinar sin un destino concreto.