Peregrino de las estrellas

lunes, 24 de julio de 2006

¿Habéis oído alguna vez hablar de los "Personal shopper" ¿No? Bueno, pues para todos aquellos que no tengan ni idea de quienes son, os diré que son unas personas especializadas en aconsejar a la gente para mejorar su imagen. Te aconsejan como debes vestir, que peinado es el que mejor te va, que tipo de maquillaje te favorece... Vamos que pillan a un tipo como el koala y, a poco que se lo curren, sacan un George Clooney.
El caso es que hasta esta mañana, yo tampoco había escuchado nada de ellos. En cuestiones de moda e imagen soy... ¿Cómo lo definiría? Un hombre que se ha hecho a si mismo. Me gustan los pantalones vaqueros en invierno y los pantalones cortos, con muchos bolsillos, en verano. También soy un gran aficionado a las deportivas que sólo sustituyo cuando hace calor por las chancletas o las sandalias. Mi vestuario se completa con un amplio repertorio de camisetas, a las que en invierno acompañan el siempre elegante y cómodo jersey de cuello alto.
La cuestión era que esta mañana ha llegado la Jesusa a la fontanería y lo primero que ha soltado nada más verme ha sido "Hijo mío, que pinta más desastrosa llevas. Podías jubilar ya esa camiseta, que no vale ni para trapos".
Después de echar un vistazo a la prenda en cuestión, elegantemente decorada con un "Me gustan las tías buenas", no terminaba yo de entender donde esta el concepto desastroso de la misma. Justo cuando iba a contestar una réplica adecuada, ha intervenido el bueno de Rufo, poniéndose de parte de la Jesusa.
- Tío, si es que tiene razón. Llevas unas pintas que asustan.
- Lo que faltaba - comenté ya un poco mosqueado - Ahora resulta que el lorito también es un experto en moda.
- Perdona pero a mí me han ofrecido trabajo de "Personal shopper" por mi clase y por mi estilo ¡Será gañan el fontanero...!
Como veis ahí fue cuando escuché por primera vez la palabreja esa. Aprovechando nuestra conversación, la Jesusa comentó que ella podía hacerse cargo de la fontanería, mientras que Rufo me acompañaría para buscar en mi vestuario algo más adecuado. Como discutir con las mujeres es algo que he dejado por imposible hace tiempo, me dejé acompañar.
Poco tiempo después volvíamos a la fontanería. Evidentemente, mi look era el mismo. Ya sabía yo que, en mi vestuario, Rufo no encontraría nada que le pareciera adecuado.
Normalmente la cosa no habría pasado a mayores. Lo lógico es que después de una crítica, más o menos dura, el tema de conversación se habría agotado, con lo cual yo seguiría cómodamente con mi ropa habitual. Pero los dioses habían decidido que la cosa no fuera tan sencilla.
Rufo, cual si de la reencarnación de Balenciaga se tratara, comenzó a proponer una transformación completa de mi vestuario. La Jesusa, que se emociona en cuanto nombran el traperío, agarró a Rufo de un ala, y antes que yo pudiera poner algún impedimento, corrió hacia mi casa.
Hubiera salido tras ellos pero, en ese momento, entró una clienta y no era cuestión despacharla con cajas destempladas. Como ya os he comentado, los dioses estaban en mi contra, por lo que durante toda la mañana, no pararon de entrar clientes. Al final, y ya a las dos menos diez de la tarde, estaba un poco escamado de que no hubieran vuelto ninguno de los dos por la fontanería. En cuanto eche el cierre corrí hacia mi casa. El desastre que me encontré fue tremendo. Allí, apilados en un montón, estaban las joyas de mi vestuario. Mi camiseta de los Deep Purple, que me acompañó en el concierto que dieron en Vistalegre, hecha un reguño junto a mis vaqueros recortados. Bajo el montón asomaba unos bermudas rojinegros que habían sido compañeros inseparables de mil y un escarceos en las playas levantinas. También estaba allí mi camiseta negra de hombreras adornada con letras doradas, donde se podía leer Iron Maiden, y con un Eddy terrorífico saliendo de la tumba.
Junto al montón de ropa, estaban colocados mis pulseras de cuero, recuerdo de mis periplos por la noche ibicenca. Mi cadena con el Cristo de Dalí, que yo siempre usé como talismán para las chicas, también estaba tirado de cualquier modo. El mismo camino había seguido mi anillo con la lengua de los Rolling Stones. Reconozco que ese instante casi me da un ataque cardiaco, pero lo peor estaba por llegar.
Justo cuando me disponía a recuperar todas mis cosas. Con los consiguientes gritos hacia los dos seres causantes de este estropicio, me fijo en la cara de los dos elementos. La Jesusa estaba transformada, miraba, como poseída, hacia mi armario, mientras que Rufo la jaleaba. Cómo serían las expresiones de sus caras que fui incapaz de articular palabra. Impotente, observé como todo mi fondo de armario era introducido en bolsas de plástico, que más tarde serían transportadas hasta el contenedor de basura.
- Bueno, esto ya está acabado - comentó la Jesusa con una sonrisa de satisfacción - esta tarde sin falta iremos de compras.
- ¡Ah no, eso si que no! - me defendí ante la perspectiva de una tarde de tiendas - Además, esta tarde tengo mucho lío, tengo que ir a dar el presupuesto de un cuarto de baño.
- Tú verás. Si no quieres venir me marcho con Rufo y te compro la ropa yo. Así ejerceremos de "personal shopper" ¿Verdad Rufo?.
Frente a la idea de dejar a la Jesusa y a Rufo como proveedores de mi armario, he decidido que lo mejor será que les acompañe. Supongo yo que con un poco de suerte, encontraré alguna camiseta que vaya con mi personalidad.
Por cierto, esta noche aprovecharé para bajar hasta el contenedor, que le tengo yo un cariño especial a mi ropa, sin ella perdería parte de mi personalidad ¿No creéis?.

COMENTARIOS

martes, 25 de julio de 2006

Por Invitado @ 0:43


Noche

martes, 25 de julio de 2006

Por Heavymetalero @ 1:58


Si te sirve de consuelo yo tengo una camiseta de AC DC que no la cambio por nada

martes, 25 de julio de 2006

Por Invitado @ 2:04


:]¿sirve tambien las camisetas decoradas por una misma? yo me pinte una con flores violetas y la foto de mi novio en el medio que a mi novio no le gusto nada :]

martes, 25 de julio de 2006

Por Vvanadis @ 2:14


Yo tengo una camiseta de 16 años. Es compartida con mi queridisimo. Este año no pudimos ponerla. la pobre se deshace al tocarla, así que con todo el cariño del mundo, volvió al armario, en esta ocasión en un lugar de honor para, de vez en cuando, ir a echarle un vistazo y recordar nuestros buenos tiempos juntas.

miércoles, 26 de julio de 2006

Por Darrell_Standing @ 1:12


Habrá que hacer un estudio sobre el fetichismo hacia las camisetas. Se lo propondré a Rufo.
Un saludo
Darrell