Esta mañana me he levantado como todos los días y después de darme una buena ducha, me iba a sentar en la cocina a tomar el primer café de la mañana, cuando he escuchado una voz que salía del dormitorio
- Prepárame otro para mí, que no tardo nada en ducharme
Todavía un poco perplejo, a causa del sueño, no de la voz, he cogido otra jarra del estante y he puesto café con leche. Mientras observaba como giraban las dos tazas en el plato del microondas, pensaba en lo simples o complicadas que pueden ser las cosas. Incluso, hay veces que, algo sencillo para algunos es muy complicado para otros.
A ver, creo que lo mejor es comenzar por el principio. Ayer, cuando estaba a punto de cerrar la fontanería, escucho la campanilla de la puerta y veo una silueta que se dibujaba en el marco de la puerta; avanzó dos pasos y así pude identificar los rasgos de la Jesusa; si, mi Jesusa estaba allí, con una sonrisa entre burlona y picara, con una falda, que aún a riesgo de que alguien me tache de mojigato, siempre parecerá demasiado corta. Solo dijo - "¿Me has echado de menos?" - y acto seguido me plantó un beso de esos que todos siempre hemos deseado que nos dé alguna vez una mujer, de esos que te ponen los pelos de la nuca de punta. Ante una cosa así, y si eres un hombre normal, no te queda más remedio que sonreír y poner cara de bobito.
Creo que superé mi propio récord en echar el cierre, en cogerla de la mano e invitarla a tomar algo en el bar del Andrés. Cuando estábamos allí sentados le pregunté por qué se había ido.
Supongo que no sabéis que la Jesusa se había marchado el lunes pasado, después de una discusión que a mi entender era absolutamente intrascendental. La cuestión surgió tras un comentario de ella. Acabábamos de cenar y ella comentó
- No me apetece nada que te vayas ahora a tu casa. La verdad es que podíamos plantearnos vivir juntos de una vez.
Según ella, mi cara fue un poema al escuchar ese comentario, aunque yo no recuerdo haber puesto ninguna cara rara. Al contrario, creo que incluso sonreí, pero ella se lo tomó fatal, incluso Rufo, que tiene otra jaula en casa de la Jesusa, tuvo que salir espantado de allí. Al día siguiente la panadería estaba cerrada y lo peor de todo es que no contestó a mis llamadas de móvil. Imaginé que había tenido que ir a cualquier sitio, y que volvería por la tarde. El caso es que estuve toda la mañana bastante ocupado y no tuve el detalle de insistir en las llamadas.
Al día siguiente, se me hizo extraño que la panadería continuara cerrada. Pero tampoco se me ocurrió pensar nada raro. Imaginé que se había prolongado la cuestión que tenía que hacer fuera de Madrid.
Una vez que ya os he puesto en antecedentes, continuaré contándoos lo que ha sucedido. Como os decía, le pregunté por qué se había ido. Bueno, pues no os podéis hacer una idea de lo que me respondió
- Por tu culpa, me he ido por tu culpa.
Os podéis imaginar la cara que puse. Resultaba que era yo el culpable de su espantada. Al pedirle que se explicara continuó
- Es que a veces pienso que sólo me quieres por mi cuerpo. Soy una especie de terapia para tus necesidades sexuales.
Menuda frase más demoledora. Hice lo único que cabía esperar, poner cara de buen chico y negarlo con toda la convicción posible. Ella, como también era de esperar, continuó diciendo que si yo le daba a nuestra relación un carácter rutinario, que estaba tan seguro de ella que veía la necesidad de conquistarla todos los días, que si era poco detallista. Vamos, toda la artillería pesada que saben utilizar las mujeres cuando nos ven indefensos.
Hubo un momento en el que estuve tentado a responderla eso de - "Oye, que he tenido mucho trabajo. Además, tampoco hace falta estar todo el día dale que te pego en plan meloso. Ya sabes que a mí eso de parecer un lila no me va" - bueno todas esas cosas que solemos decir los hombres. Pero pensé que igual ella no quería escuchar eso, en su lugar preferí decirle - "Tienes razón, tienes toda la razón" - Dejé dinero sobre la mesa del bar, y cogiéndola de la mano la llevé casi en volandas hasta mi casa.
Bueno los detalles me los voy a ahorrar que no es plan ir contando las cosas íntimas, sólo deciros que estoy seguro que toda la manzana tendrá comidilla durante al menos quince días.
Cuando el río de nuestra pasión desbocada pasó de aguas bravas a remansarse, ella, me comentó algo que me gustaría comentar con vosotros.
En ese momento, justo cuando uno tiene los ojos medio cerrados y el cuerpo totalmente relajado, escuché como me decía.
- ¿Tú tendrías celos de mí si en lugar de ser panadera yo fuera arquitecta, o médica, o ministra? (Es que Jesusa tiene una fijación con eso de que le gustaría mucho ser ministra).
Menuda preguntita me hizo la niña, y, además, con lo cómodo que estaba yo. Intenté en un primer momento esquivar la respuesta haciéndome el dormido, pero la muy... me pellizcó allí donde ella sabe que no puedo evitar moverme. Bueno el caso es que me di cuenta que tenía que responder. Lógicamente lo primero que dije fue eso de - "No mujer ¿Cómo iba a estar celoso? Orgulloso es lo que estaría" - Como también es lógico, ella no creyó para nada mi respuesta. Insistía con eso de - "No digas tonterías, anda dime la verdad" - (con lo cual estaba muy claro lo que quería escuchar) y yo con eso de - "En serio, no seas tonta, pues no iba yo a presumir ni nada".
Afortunadamente, al final nos dormimos y esta mañana mientras preparaba el café estaba yo venga a darle vueltas al asunto. ¿Sería yo capaz de mantener una relación con una mujer que socialmente fuera más considerada que yo?, ¿Es factible que una pareja se mantenga y dure cuando las desigualdades son
manifiestas?, ¿Qué es más fácil, que sea el hombre el que tenga el papel superior, o que ese rol lo asuma la mujer?.
Imagino que muchos estaréis pensado, bueno lo ideal es un plano de igualdad, que esos detalles no tengan importancia..., Vale, eso esta muy claro, pero también está claro que en la sociedad suele ser la excepción, por eso realmente me preguntaba yo, ¿Somos capaces de sobreponer el amor a nosotros mismos?...
La verdad es que como de momento la Jesusa sigue siendo panadera y yo fontanero, y, además, estoy escuchando lo bien que canta en la ducha, pues he decidido que voy a dejar que las tazas se enfríen en el microondas y voy a ver si puedo frotarle la espalda. Por cierto, me parece a mí que tanto su panadería como mi fontanería hoy abrirán un poco más tarde...
viernes, 21 de julio de 2006
Por Vvanadis @ 1:33
Como deformación profesional, no puedo dejar de "tener encuanta" la forma de expresarse de las pesona y despues de ahber seguido todos tus aventuras con Rufo y demás compañías, estoy convencida de que no llevarñías muy bienlo de tu fontanero y Jesusa ministra, ahora bien, también estoy convencida de que Jesusa tampoco llevaría bien lo de ella ministra y tu fontanero.
Desgraciadamente vivimos mucho de palabra.

viernes, 21 de julio de 2006
Por Vvanadis @ 1:34
Como deformación profesional, no puedo dejar de "tener encuanta" la forma de expresarse de las pesona y despues de ahber seguido todos tus aventuras con Rufo y demás compañías, estoy convencida de que no llevarñías muy bienlo de tu fontanero y Jesusa ministra, también estoy convencida de que Jesusa llevaría, como mínimo, igual de mal lo de ella ministra y tu fontanero.
Desgraciadamente vivimos mucho de palabra.

viernes, 21 de julio de 2006
Por Vvanadis @ 1:36
Por cieto, hay que ver como va "linterné" últimamente
Bueno, Jesusa me ha prometido no meterse en política y yo no me convertiré en un magnate de las fontanerías. Creo que así todo irá sobre ruedas.
Un beso
Darrell Standing
Del que ya no estoy tan seguro es de Rufo, ultimamente le veo mirando demasiada propaganda de partidos políticos. Uffff, sería terrible un Rufo presidente del gobierno.
Darrell Standing