Hoy he sido testigo de un acontecimiento que quiero compartir con vosotros. Estoy convencido que, con vuestra aguda inteligencia, seréis capaces de ayudarme a comprender la situación que he vivido.
Esta tarde mi fiel amigo Rufo y yo estábamos en el parque que hay justo al lado de casa. Habíamos decidido que era una tarde perfecta para tomarnos un par de cervezas bien frías. Bueno, la verdad es que el que se estaba tomando la cerveza era yo, ya que a Rufo, como él mismo dice, el zumo de cebada le sienta fatal para su delicado estomago.
Allí andaba yo con mi cervecita bien fría y Rufo con su zumo de piña (que, entre nosotros, siempre acompaña de un chorrito de ron con la excusa de que es muy digestivo) cuando cerca de nuestra mesa, se encontraba un grupo de niñas jugando con unos globos de agua.
Supongo que todos habréis visto en numerosas ocasiones a críos jugando con esos globos. El juego consiste en que las niñas se iban echando un globo lleno de agua de unas a otras. Lógicamente, durante el juego los globos iban explotando, lo que suponía que las crías se iban empapando de agua.
Las niñas se lo estaban pasando bomba, y Rufo comentaba lo divertido que debía de ser jugar con globos de agua con el calor que hacía. La cuestión fue que, en el momento que uno de los globos volaba de un grupo de niñas a otro, acertó a pasar por allí una moza de muy buen ver, todo hay que decirlo. A lo que vamos, cuando la moza se interpone en la trayectoria del globo, éste va a estrellarse justo a los píes de la chica. Fue a causa de ese incidente cuando se produjo la situación que voy a relataros.
Aquella bella chica sufrió ante mis ojos una transformación terrible. La supuesta florecilla delicada que había cautivado tanto a Rufo como a mi, se transformó en un monstruo horroroso. Girándose, con los ojos totalmente rojos, comenzó a insultar a la pobre niña y, antes de que nadie pudiera reaccionar, le soltó una bofetada que resonó en todo el parque.
Nos quedamos todos alucinados. El primero en reaccionar fue Rufo, quien acercándose a la chica le dijo.
- ¿Pero qué haces? No ves que es una cría.
- Mira loro de mierda - contestó la energúmena - metete en tus cosas, no vaya a ser que te suelte a ti una hostia que te desplume.
Como estaría de desencajada esa tía, que ni siquiera se había dado cuenta que estaba discutiendo con un loro. Mientras esto ocurría, yo intentaba consolar a la pobre niña que no paraba de llorar tocándose la cara. Sus amigas se habían quedado heladas, y lo único que pretendían era esconderse detrás de mí.
Cuando giré la cabeza vi que aquella individua tenía agarrado por el cuello al pobre Rufo y pretendía retorcerle el pescuezo.
No sé si os he dicho que Rufo lo que tiene es que es muy chulo en sus salidas, pero el jodido, como es pequeño, cada vez que hay una situación en la que se reparten hostias, termina llevándoselas todas. Imaginaros la escena, la loca con Rufo del cuello y la pobre niña sin parar de llorar.
De repente la cría, que en este intervalo había dejado de llorar, mira la escena. Estira una mano, coge un globo de agua de una de sus amigas y se lo estampa en toda la cabeza a la loca. Luego rápidamente se esconde a mi espalda.
La loca, empapada de arriba abajo suelta a Rufo, que dicho sea de paso aprovecha para revolotear alejándose de la movida, y con la cara desencajada se gira hacia mi con ganas de estrangular a la niña.
Me imagino que comprenderéis que yo, que de natural soy pacífico, tuve que tomar cartas en el asunto. Cuando estiraba el brazo para agarrar nuevamente a la niña, se lo sujete y, poniendo cara de malo de película, le dije.
- Mira cacho de mierda, como toques a esta niña, te arranco la cabeza y me hago con ella un puto llavero. Y ahora lárgate antes de que te meta de cabeza de la fuente, que creo que necesitas una buena ducha de agua fría.
Hay que reconocer que haberse criado en un barrio marginal tiene sus ventajas. El caso es que la cosa funcionó, la tía reculó y cuando estaba ya a unos metros de mí, gritó: "¡Hijo de puta!" y se marchó.
Bien, pues os he explicado todo esto porque creo que lo que realmente le debió asustar fue lo de la ducha de agua fría. ¿Vosotros qué creéis?