Peregrino de las estrellas

jueves, 22 de junio de 2006

...La música continuaba brotando. En toda su vida, aquel pequeño mirlo, había sacado tanto partido de sus trinos. Sin embargo, la gran altura a la que había sido llevado por el águila, al tiempo que el agotamiento producido por la tensión de la situación, le iba atenazando la garganta. El terror en su estado más puro, que le agarrotaba el corazón, iba lentamente debilitando su voz. Aquel canto fuerte y claro que había nacido de la desesperación producida por la proximidad de la muerte, iba dejando paso a un cada vez más débil sonido. Aquella armonía y musicalidad, se iba transformando, poco a poco, en un pobre y triste piar.
Según aquello iba sucediendo, los ojos del águila iban perdiendo aquella mirada curiosa y melancólica, y también muy lentamente, casi al mismo ritmo que decrecía la música, la mirada del rapaz se iba transformando en fría y dura.


Menuda complicación. Estoy seguro que aquel pequeño mirlo hubiera dado cualquier cosa por tener en aquel momento un buen reproductor de música. Imagínate como habría mejorado su situación con una cinta grabada con los mejores trinos de la naturaleza ¿pero eso es imposible verdad? Además, seguramente si hubiera llevado un macuto con un equipo de música acuestas, más que ir volando por los territorios del gran águila, le habría tocado darse un largo paseo a pie.
Ahora que caigo, creo que cuando comenzamos esta narración, uno de los ingredientes necesarios era que tuviera un buen final ¿me equivoco?...

Cuando finalmente la música dejo de llegar a los oídos del águila, este pareció que despertaba de un extraño sueño. Agitó la cabeza a un lado y al otro, y centrando su mirada en el mirlo, clavó sus garras en aquella carne. La pequeña avecilla murió sin llegar a darse cuenta de lo que había pasado.
Mientras devoraba el cuerpo del pajarillo, el señor de los cielos pensó "Menos mal que mi madre no estaba aquí. Si me hubiera visto, seguramente se habría enfadado conmigo. Con la de veces que ella me decía que no se debía de tontear con la comida..."
Y nuevamente miró hacia abajo, con aquella mirada fría y dura, buscando otra presa en la que clavar sus garras. Mientras observaba sus dominios, trataba de recordar cual fue el motivo por el que había subido a aquel animal vivo hasta su nido. Menudas malas pasadas le jugaba su memoria. Se hizo el firme propósito de no volver a soñar mientras volaba.


Has visto, el objetivo se ha cumplido... ¿Crees que no? Te prometí un final feliz, y hemos tenido un final feliz. Aunque quizá la culpa fue mía, debí decirte desde el principio que el protagonista de nuestra historia era el águila, y que mejor final que terminar saciando el hambre. Además, bien mirado este cuento también cumple otra de las expectativas de este genero literario: es didáctico. ¿Acaso no has aprendido que siempre, y mira que digo siempre, tenemos que hacer caso de lo que dicen nuestras madres? Y estoy seguro que en más de una ocasión, la tuya te habrá dicho a ti que no juegues con la comida, a lo que yo añadiría "tampoco debes encariñarte con ella, la comida al fin y al cabo sólo es eso: comida ¿o no?"

COMENTARIOS

jueves, 22 de junio de 2006

Por Vvanadis @ 23:12


Muchas risasMuchas risasMuchas risasMuchas risas
Efectivamente muy didáctico.

viernes, 23 de junio de 2006

Por Scheherazade @ 0:25


En todo cuento como su nombre indica "cuento" el débil se come al fuerte, para que sea al contrario ya esta la vida real.Guiño

Y siento decirte que a mi personalmente me encanta jugar y recrearme con mi comida...Demoniosera porque nunca escuche lo que mi madre me decía..Aishhh...Angelito

viernes, 23 de junio de 2006

Por dificil_olvidarme @ 2:12


Un cuento es eso, un cuento. Y la vida real, es eso, la vida real. Pero, a veces, confundimos los cuentos con la vida real, y deseamos que eso ocurra, porque el mundo de la ficción era tan maravilloso que no podía ser cierto, aunque fue bonito mientras duró.
Cuidate , d
:]