Este fin de semana, Rufo y yo hemos discutido. Si, ya sé que viene siendo una tónica habitual. Sin embargo, esta discusión ha sido motivada por la intervención de la Jesusa. ¡Ah! ¿Qué no sabéis quién es la Jesusa?
Bueno, la verdad es que no es nada fácil explicar quien es. Si os dijera que es una mujer de bandera, no habría aportado ningún dato realmente significativo, si os dijera que es una mujer sensible, tierna, cariñosa, inteligente, probablemente sonreiríais pensando, ¡este está enamorado! Si por el contrario dejara, como lleva insistiéndome un buen rato, al bueno de Rufo, la tarea de definir a la Jesusa, centraría el tema en sus muslos, en sus pechos, en su maravilloso culo respingón, en sus impresionantes ojos castaños...
-Como que tú, en lo primero que te fijaste no fue en su cuerpazo...
-Mira que eres superficial en ocasiones. Si no recuerdas mal, mi primer comentario fue sobre la enorme personalidad que transmitía nada más verla.
-Personalidad no, que recuerdo muy bien que tu frase fue esta mujer tiene una enorme pechonalidad.
-¡Qué no hombre, que no! Que recuerdas las cosas como a ti te interesa. Que lo primero que me llamó la atención fue su fuerza y su carácter. Mira creo que lo mejor es que lo explique y que los lectores saquen sus conclusiones...
"Si mal no recuerdo, era una mañana de primavera. Debían ser como las nueve o las nueve y media, cuando se abrió la puerta de la fontanería. Para que os situéis, mi fontanería está orientada hacia el este, por ese motivo, cuando alguien entra a esas horas, sólo se vislumbra su silueta recortada sobre el sol de la mañana. No sabría recordar que estaba haciendo en ese momento, lo que sí puedo aseguraros es que cuando se recortó la figura de la Jesusa, me quedé sin respiración.
-Buenos días - me dijo mirándome con unos ojos que te invitaban a imaginar lo inimaginable.
Si su silueta ya me había dejado sin habla, cuando, con esa voz tan dulce, me dio los buenos días, creo que mi boca se había abierto como una cuarta o cuarta y media.
-Perdón ¿Le sucede algo? - mientras decía esto, se iba acercando hasta donde yo estaba, con una sonrisa encantadora.
-Salvo que ha entrado la mujer de mis sueños por la puerta, no me pasa nada - dije yo fijando mi mirada en sus pupilas.
Recuerdo que comenzó a reír, y su risa inundó de luz la fontanería..."
-Tío, te estás poniendo muy ñoño. Comenzó a reír porque no atinabas a decir buenos días, y esa frase de la mujer de tus sueños, ni de coña. Lo más que lograste balbucir fue un "gñusdias", y eso mientras se te caía la caja de las juntas al suelo. Por no mencionar la cara de bobalicón salido que tenías.
-A ver listo, lo cuentas tú o lo cuento yo...
-Será mejor que lo cuente yo, que soy el único con capacidad objetiva.
"Si que es cierto, que fue una mañana de primavera. Recuerdo que estabas remoloneando, como suele ser tu costumbre, antes de hacerte cargo de los trabajos del día. Cuando la puerta se abrió, se recortó la silueta de una mujer con un vestido que le llegaba hasta dos dedos por encima de la rodilla. Desde ese mismo instante, dejaste de ser una persona para convertirte en un trozo de carne con la boca abierta. La joven se presentó.
-Hola, soy su nueva vecina, la dueña de la panadería de aquí al lado.
-¡Ah, pues encantado! - girándote hacia mi continuaste - mira Rufo, así da gusto tener vecinos. Especialmente si son tan guapas...
-Perdona, pero no es que venga especialmente a saludarte. La cuestión es que me parece que me has provocado un perjuicio en mi local
-¿Un perjuicio? No te entiendo
-Bueno, veras. Supongo que tienes un cuarto de baño en la fontanería, ¿Me equivoco?
-Claro que tengo un cuarto de baño ¿Acaso necesitas usarlo? - la pregunta iba acompañada de una sonrisa estúpida - incluso tengo hasta ducha con hidromasaje ¿Quieres pasar a verla?
-No creo que sea necesario. Sencillamente, si tu oficio realmente es fontanero, me conformaría con que solucionaras el escape de agua que tienes. Me ha empapado una pared de la panadería."
-Que lastima no haber tenido una cámara de fotos. Tenías que haber visto la cara de gilipollas que se te puso.
-Mira, creo que les hubiera gustado más la versión mía que la tuya. Al menos era mucho más romántica.
Después de la forma en que ha destripado Rufo como conocí a Jesusa, lo mejor es que deje para otro día el motivo de nuestra discusión.