Peregrino de las estrellas

lunes, 12 de junio de 2006

Hoy he descubierto lo poco consistente que es la voluntad humana. Bueno, la voluntad humana y la de los loros, que hay que reconocer que el causante de mi carencia de personalidad, en algunos temas, la tiene Rufo. Pero creo que debería comenzar por el principio.
Esta mañana me he llevado una sorpresa. Como todos los días, nada más levantarme, me dirigí a dar los buenos días a Rufo. Al acercarme hasta la peana donde está instalada su jaula, observé con estupor que se encontraba vacía.
Al principio no le di demasiada importancia. Pensé que había hecho una de sus escapadas nocturnas a cualquier jaula del vecindario. Sin embargo, al mirar detalladamente su cubículo, me di cuenta que, junto al comedero, Rufo tenía preparada una pequeña bolsa de viaje. Al poco tiempo, y para mi asombro, escucho unos cantos desafinados que salían de la ducha
¡Si, era la voz de Rufo, y estaba duchándose! Rufo, un bicho que cuando escucha el agua corriente pierde todo el color de su plumaje, estaba metido en la ducha y cantaba como un Caruso con plumas (la verdad es que desafinaba como un gato en celo).
Yo no podía salir de mi asombro. Algo muy grave tenía que haber pasado para que Rufo estuviera, voluntariamente, dándose una ducha. Al principio pensé que igual se había golpeado en la cabeza. Luego, me vino a la mente la "gripe aviar". Mi pobre Rufo podía haber contraído la gripe aviar. Tenía que ser eso. No era posible que un bicho, con la personalidad de mi Rufo, hiciera voluntariamente algo que odiaba con toda el alma.
Con precaución me acerqué hasta el cuarto de baño. Abrí lentamente la puerta y allí estaba Rufo. Tenía una expresión de felicidad increíble. Bueno, toda la expresión que le puede poner un loro a su cara.
Yo miraba estupefacto mientras que él se enjabonaba sus plumas. Después de un buen aclarado, se envolvió en una toalla, y mirándome dijo:
-¿Qué pasa, ahora te has vuelto voyeur? ¿Acaso te pone mirar a los pájaros decentes cuando se toman una ducha?
La verdad es que no sabía que responder. En todos los años que llevamos juntos, jamás había visto a Rufo hacer algo tan raro. Ante mi cara de asombro, continuó:
-Tranquilo, tranquilo, que te va a dar un pasmo. Mira, como ha empezado el Mundial, y sé de buena tinta que eres un forofo del fútbol, he pensado que lo mejor es dejarte que lo veas tranquilamente, y aprovechando, me marcho de viaje.
-¿De viaje, ahora? Pero Rufo, si tú eres un incondicional de Brasil. Si habías hecho acopio de pipas y cerveza para todo el mundial. Si ayer, sin ir más lejos, insistías en que comprara otra televisión para poder ver los partidos dentro de tu jaula...
-Lo sé, lo sé. Pero he valorado que te mereces un poco de tranquilidad. Reconozco que siempre te estoy molestando con mis opiniones sobre la selección española. Por eso he pensado que lo mejor es dejarte que lo veas tranquilamente.
-Tú no me estás contando todo. Tú te callas algo. No me creo yo que un adicto al balompié, que lleva soñando con el mundial todo el año, ahora, de buenas a primeras, se marche de viaje. O me lo cuentas o te encadeno a la jaula.
-¿Serías capaz? ¿Te atreverías a encadenar a un pobre pájaro indefenso? Inténtalo y te arranco un brazo de un picotazo.
Soltó esa frase con una mirada asesina que me dio auténtico miedo.
-Vale, vale, pero no entiendo que te ha podido cambiar en unas horas. Además, ¿dónde vas a ir? Vamos, si no es un secreto de estado.
-Bah, aquí cerca. Voy a hacer una escapada a Croacia.
-¿A Croacia? ¿Pero, qué leches se te ha perdido a ti en Croacia?
-Oye, que uno tiene derecho a conocer mundo. Me gustaría visitar Croacia, que me han dicho que tiene unos paisajes increíbles. Eso por no contar con su arquitectura, sus fiestas y tradiciones...
-¡Ya, te crees tú que me he caído de un guindo! Pero bueno, si no me lo quieres contar peor para ti. Ya encontraré yo alguien para ver los partidos.
Creo que fue la expresión triste de mi cara lo que finalmente ablandó a Rufo. Sin hacer un comentario voló hasta su bolsa de viaje. Con cuidado extrajo un periódico. Lo abrió por una de sus páginas, y me lo pasó. Allí, remarcado con un rotulador rojo, se podía leer la siguiente noticia:
"Aumenta la venta de vibradores en Croacia ante el Mundial de fútbol. Un 65 % de los varones tiene la intención de seguir todos los partidos sin falta, mientras que más del 50% de las mujeres no tiene la intención de ver ni uno"
No hice ni un solo comentario. Le miré, sonreí, y saqué mi bolsa de viaje. He sacrificado mi pasión futbolera por conocer Croacia. Pero no penséis mal. Rufo y yo sólo vamos por sus paisajes increíbles, su arquitectura, sus fiestas y sus tradiciones.

COMENTARIOS

miércoles, 14 de junio de 2006

Por Vvanadis @ 13:11


Muchas risasMuchas risasMuchas risasMuchas risasMuchas risasMuchas risasMuchas risasMuchas risasBellos paisajes dicen que son los de Croacia.